Equilibrando a la niña y la adulta en mí
Desde mi niña adorable, caprichosa, juguetona y gruñona he conseguido muchas cosas. Pero ha llegado un techo que romper, un límite que cruzar, una decisión que tomar. No quiero renunciar a ella. A su locura, su espontaneidad, su magia. Solo quiero estar en equilibrio con la niña y con la adulta. Porque mi niña es fantaseosa, puede vivir en su imaginación, en sus sueños. Quiere estar siempre en una película. No baja los pies a la tierra porque se aburre, porque le duele el dolor de la humanidad. La realidad la abruma, no la entiende. Entonces prefiere escapar a su mundo de ilusión. Pero hay momentos en que tiene que aterrizar, dar un paso a la vez para ver sus sueños en la realidad… y no puede. Desobedece, se rebela, porque la realidad le priva su libertad. Porque todo es más lento, más pesado, más incómodo. Entonces se deprime, pierde las ganas, la voluntad. Ella solo quiere amor. Ella solo quiere jugar. La realidad y la adulta son incómodas. Tomar decisiones que cambian todo es i...